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domingo, 3 de abril de 2016

Zhilan (El hombre confuso, el chino muerto y los gatos parlantes).

Zhilan - Gemma Herrero Virto.

Las elecciones que uno toma tienen la tendencia de regresar y recordarnos que los caminos que elegimos tienen sus consecuencias. No siempre el sendero que tenemos que recorrer es malo y, en pocas ocasiones, nos podemos llevar una agradable sorpresa. 
Hace algún tiempo me encontré con la reseña de un libro titulado "La red de Caronte" y me llamó la atención. Cuando por fin lo pude leer, debo decir que me gustó mucho (mi opinión en el enlace), por lo que cuando la escritora me contactó para que evaluara su última obra y diera mi opinión sincera, no me pude negar. La premisa descrita prometía y quería saber de qué se trataba.
No empiezo esta sección como siempre hago, con una breve biografía del autor. Está disponible en la reseña que mencioné. Sin embargo, si debo agregar un detalle. 
Gemma Herrero Virto vive con su novio, un perro y tres gatos. Uno de los gatos se llama Cyllan (los otros son Rahu y Chelsea). Ver ese nombre y la similitud fonética con el título y el personaje principal de este libro me hace pensar que no fue una elección al azar, más cuando consideramos que los gatos forman parte del núcleo de esta historia. 
¿A qué me refiero? Bueno...

Idea general:
Álex se despierta en un parque con un fuerte golpe en la cabeza. No recuerda qué ha pasado ni cómo llegó allí y mucho menos se acuerda de quién es el anciano chino que yace a su lado con un puñal sobresaliendo de su pecho. Por suerte, o por desgracia, una gata que lo ha visto todo desde la rama de un árbol comienza a explicarle lo que ha sucedido.
Una historia en la que se entremezclan asesinatos, mafia china, brujería oriental, romance y humor en una trama trepidante que te atrapará desde la primera página.
Opinión:
No sabía que esperar cuando empecé la lectura de Zhilan. El primer capítulo es puro suspenso. Un hombre despierta en un callejón solitario. Hay un cadáver a su lado. Tiene una daga ceremonial clavada en el pecho. Cuando trata de orientarse y averiguar qué pasó, un gato callejero le cuenta lo que hizo. Le dice que él mató al chino que yace tirado en el piso.
¿Parece loco? En realidad no lo es. En el siglo XX inició un movimiento literario conocido como Realismo Mágico, con Gabriel García Márquez como uno de sus exponentes más reconocidos. Su núcleo radica en presentar lo irreal y lo extraño como algo cotidiano, pero a la vez como una actitud frente a la realidad.
Zhilan cae en esta categoría. Tenemos un crimen, un asesino que no recuerda la identidad de su víctima y todo un clan de gatos callejeros que piden su ayuda cada vez que lo necesitan. Más irreal que eso no se me ocurre.
Los personajes están muy bien trabajados. Por un lado, Álex. Un abogado de 35 años que trabaja para un padre distante. Es uno más de sus empleados y, con razón, está frustrado con su vida, lo que lo lleva a actuar algo inmaduro en ocasiones. Es uno de esos actos lo que lo mete en problemas (no puedo decir más. Tendrán que leer el libro). 
Y, de repente, aparece Zhilan. Una joven asiática que se mete en su vida en medio de una balacera, cuando Álex trata de averiguar quien era el chino con la daga en el pecho. A partir de ese punto la trama va desarrollando o mostrando las peculiaridades de estos dos seres, obligados a convivir para ayudarse. Cada uno con su propia agenda o intereses. A veces coinciden. A veces, no.
En el medio, Coco. Un gato de color amarillo, con un ojo dorado y otro verde. Por alguna razón, que por suerte encontrará explicación antes del desenlace, Álex puede entender a los gatos. Se vuelve en su confidente, su asesor y en un elemento indispensable para resolver el misterio que lo persigue desde esa noche en el callejón.
Como dije, el elemento felino puede parecer loco o innecesario, pero la autora no es la primera. Si quieren algo similar (dentro del género negro) pueden leer mi reseña de "Bailando con serpientes" de Horacio Castellanos Moya. Igual de trepidante y funcionó igual de bien.
El año pasado estuve en el festival Córdoba Mata y se tocó mucho el concepto de los géneros y la fusión de los mismos (por ejemplo, el negrótico. Mezcla de novela negra con gótica). Raúl Argemí, escritor argentino residente en Barcelona, ganador del Dashiell Hammett, expresó su opinión y me pareció muy apropiada. Según él, no importan las etiquetas. No importa lo que se haga. Lo que interesa es contar una historia y si al escritor le parece que para contar su historia tiene que usar un vampiro, un zombie o un gato, esa es su elección. 
En este caso, Coco es vital y la historia no sería la misma sin él. 
La trama se desarrolló a buena velocidad, aunque varias veces tuve ganas de estrangular a Álex por su actitud. A medida que se sumaban cadáveres y se iba develando lo ocurrido, empece a ver la realidad y me pude imaginar el responsable sin mucho problema. No es predecible, no me malinterpreten. Muchos se llevaran una sopresa y yo me llevé un par en el camino, pero creo que me lo veía venir. 
Un buen lector no se molesta por eso. De vez en cuando logramos tomarle el pulso al escritor y resolver el caso como los buenos detectives que creemos ser. 
Coco diría que eso es una tontería. Posiblemente tiene razón.

El final es muy bueno y quitando si logra saber quien es el responsable (que en la novela negra no es lo más importante), los últimos párrafos cierran la historia como con las piezas de un rompecabezas, pero dejándole un sabor agridulce en la boca. 
No podía ser de otra forma.

Conclusión:
Una historia muy interesante. Es una novela de intriga con elementos de novela negra y realismo mágico. Algo diferente y eso siempre es bueno. Recomendado.

 

domingo, 20 de marzo de 2016

El verano de los juguetes muertos.

El verano de los juguetes muertos (Toni Hill).

Toni Hill
Toni Hill nació en Barcelona y no estudió para ser escritor. Es psicólogo y ha laborado como traductor para Random House Mondadori. En su trayecto decidió probar suerte y escribir su primera novela negra, la cual se estiró a toda una serie (tres a la fecha) con el Inspector Salgado, miembro de los Mozos de la Escuadra de Barcelona. Ese primer libro recibió excelentes críticas y posicionó al autor entre los nombres a conocer en el género de origen español. "El verano de los juguetes muertos" lo tenía en mi lista de pendientes desde hacía ya algún tiempo. En algún momento de mi vida leí una reseña del libro y me llamó la atención (sin mencionar el título. Es de los que atrapan de la pura curiosidad). Por fin tuve un espacio y logré leerlo. A continuación, mi opinión.

Idea general:
Tres muertes inexplicables Dos promesas de venganza Un verano sofocante El inspector Héctor Salgado lleva semanas apartado del servicio cuando le asignan de manera extraoficial un caso delicado. El aparente suicidio de un joven va complicándose a medida que Salgado se adentra en un mundo de privilegios y abusos de poder. Héctor no solamente deberá enfrentarse a ello sino también a su pasado más turbio, que en el peor momento y de modo inesperado vuelve para ajustar cuentas. Los sueños, el trabajo, la familia, la justicia o los ideales tienen un precio muy alto, pero siempre hay gente dispuesta a pagarlo.

Opinión:
Después de recorrer los senderos de la novela negra por tantos años y haber deslizado los ojos por las páginas de cientos de autores, uno empieza a ponerse exigente. Eso es bueno para los que quieren escuchar consejos y así evitar los libros menos afortunados del género, pero es malo para el lector en cuestión, pues es fácil de decepcionar. No fue el caso con este libro, pero de alguna forma (debido a la publicidad asociada) esperaba algo más. Ya me explico en un momento.
Es un libro interesante. Se lee con rapidez (no porque este escrito para niños), sino porque su prosa es entretenida. Los personajes son profundos, cada uno con sus propios fantasmas y eso es un elemento necesario en la novela negra moderna. No es suficiente con una buena trama (el libro la tiene). Debe existir un componente humano que nos atrape y nos haga identificar con ellos. Toni Hill, en ese sentido, lo consigue. 
El Inspector Héctor Salgado trabaja como inspector en la policía autonómica de Cataluña, conocida como Mozos de Escuadra.  Además, es argentino. El autor, en una entrevista, indicó que la elección de país fue una casualidad, pero no el que fuera extranjero. Quería alguien con una visión diferente de su país y la idiosincrasia argentina le iba de película (melancólico + irónico). Al inicio del libro está suspendido por haber agredido físicamente a un acusado de tráfico humano y responsable del asesinato (o más bien, de inducir al suicidio) de una joven. Es un personaje estable, centrado que, motivado por circunstancias muy especiales, un día pierde el control. Alguien con quien nos podemos identificar y sufrir a su lado las consecuencias de sus actos. 
Mientras está suspendido, su jefe le pide investigar el suicidio de un joven (más para quitarse a la madre de encima que otra cosa. Una madre que lo abandonó cuando estaba pequeño y que ahora está obsesionado con saber si es su culpa o no). El suicidio y las sombras del caso de agresión (el responsable desaparece en misteriosas y algo macabras circunstancias), se mezclan en una trama que disfrutarán.
El problema es que, como dije al inicio de esta sección, cuando uno lleva mucho tiempo en el género, algunas veces las tramas se tornan predecibles. No me costó trabajo ver quien podía ser el responsable de la muerte del joven (aunque si el motivo o la forma). En cuanto al traficante de seres humanos, pude ver lo que planeaban y el giro al final es algo repetitivo (incluso lo mencioné en una reseña anterior). Quitando ese elemento, que me imagino es la apertura para el siguiente libro de la serie, "El verano de los juguetes muertos" es una lectura que no deberían pasar por alto.

Conclusión:
Un libro interesante que me gustó. Bien llevado, con personajes que lo tendrán atado a sus páginas. Una historia que mantiene la tensión hasta el final, con algunos giros inesperados que serán el deleite de los aficionados a los enigmas. Recomendado.
Datos curiosos:
En su trabajo como traductor, Toni Hill fue el responsable de traernos al idioma español a un personaje inolvidable. Aquellos que leyeron los libros lo recuerdan con deleite. Los aficionados a la serie (que se parece a los libros solo en el primero y sin contar el final), de seguro lo echan de menos (y es muy probable que, como yo, detestaran el final). Me refiero a la serie de Jeffrey P. Freundlich.
Si no conocen el nombre, no importa. Los libros los escribió bajo el seudónimo de Jeff Lindsay, al que conocemos como la mente creadora detrás del asesino Dexter Morgan.

 

domingo, 31 de enero de 2016

Noches sin lunas ni soles.

Noches sin lunas ni soles - Rubén Tizziani

El festival Córdoba Mata me dio la oportunidad de visitar la hermosa Argentina. Una de las cosas que más llamó mi atención cuando caminaba por las calles de Córdoba era la cantidad de librerías. Me sentía, como diría Borges, en el Paraíso. Eso me dio la oportunidad de conseguir muchos libros que no encuentro en mi querida Panamá. Uno de los que buscaba era "Noche sin lunas ni soles" de un escritor argentino llamado Rubén Tizziani. 
No conocía a este autor, pero las redes sociales y el internet nos abrieron las puertas del mundo. Gracias a facebook conocí "El Dulce Veneno de la Novela Negra". Si les gusta el género y la música (jazz, tango y otras hierbas), deben visitar esta página y escuchar sus programas guiados por la voz de su creador: Gabriel Wainstein. Uno de los episodios estaba dedicado en parte a este ícono de la novela negra argentina. El programa llegó cuando organizaba mi viaje a Córdoba, así que lo vi como una señal. Tenía que leerlo.
No fue fácil. Es un libro viejo que, por suerte, alguien decidió que debía ser sacado del olvido. Lo están publicando, junto con otras joyas del género escritas por autores de América Latina y España, en la Colección Código Negro. Después de recorrer unas diez librerías la encontré y pude disfrutar de sus páginas y de la historia de Cairo.
Rubén Tizziani
El autor es periodista y guionista de profesión. Nació en Vera, Argentina y su pluma dio vida a siete libros, dos de los cuales fueron llevados al cine (El desquite y Noche sin lunas ni soles). A continuación les cuento de que se trata "Noche sin lunas ni soles".

Idea General:

Cairo deambula por la ciudad con un revólver en la cintura y vigila los cuatro costados mientras busca la oportunidad para huir del país. Sus ex cómplices lo persiguen y el comisario Maidana rastrilla Buenos Aires. A todos los une el mismo motivo: 60 millones de pesos ocultos en algún lugar.
Los malandras lo habían rescatado del juzgado con la intención de traicionarlo, pero el hombre se les escapó sin decirles dónde guarda el botín. Y Maidana tiene un viejo entripado: empezó en un tiroteo, del que Cairo zafó y lo dejó pagando a él y otros milicos. Y cuando el policía tuvo su segunda oportunidad, se lo sacaron de las manos sin que consiguiera hacerle escupir donde tenía escondida la guita.
Mientras tanto, un antiguo compañero de andanzas del prófugo -que es su mejor amigo- agoniza en Paraguay y lo está esperando. No es buen momento para enamorarse de esa ex prostituta que lo acompaña en la fuga. Una rubia de caderas anchas dispuesta a seguirlo hasta el fin del mundo.

Opinión:
Es un libro a la usanza de la novela negra americana de Chandler y Hammett, pero sazonado a lo argentino. El personaje principal no es el policia. A diferencia de las historias victorianas de Christie y Doyle, las fuerzas del orden distan mucho de ser nobles o abnegadas en su labor de atrapar al criminal. Son pintadas con un pincel grueso y en colores rojos y negros. Son violentas, agresivas, propensas a la tortura o a traicionar en su afán de atrapar a los culpables. Una visión más realista del mundo, disecado con un bisturí latinoamericano.
El personaje principal es Cairo. Un ladrón de carrera, que ha estado preso y conoce en carne propia los castigos por delinquir de ser atrapado. A pesar de esto, tiene su código de honor el cual lo guía en sus decisiones y lo lleva a la situación con la que inicia el libro.
Su mejor amigo Natale, quien lo ayudó en el último robo, fallece en Paraguay. Cairo está a meses de salir de la cárcel, pero saber que su compañero muere lo impulsa a tomar la decisión de escapar. Con la ayuda de antiguos cómplices (Páez, Domínguez y el Gato Félix) logra escapar, pero desde el principio se ve que la situación no pinta bien. Sus libertadores esperan que les pague y para eso debe llevarlos al botín de ese último robo que nunca fue recuperado. Sesenta millones de pesos (4 millones de dólares americanos). En las páginas se puede sentir la tensión y esa duda que carcome sobre sus intenciones. ¿Se conformarán con la paga o quieren quedarse con todo? Honor entre ladrones no se aplica a todos en la profesión.
Esa escena es el primer capítulo, marcando el paso para el resto del libro. Cairo, quien prefiere no confiar en sus antiguos compañeros, logra burlarlos una noche y escapar con la ayuda de una prostituta que estaba con el líder del grupo. 
Para el capítulo 5 (la tercera parte del libro), Cairo y Ana deben moverse por la ciudad tratando de conseguir lo necesario para poder irse a Paraguay, mientras los persiguen sus antiguos socios y la policía, empujados por el Comisario Maidana. Un antiguo rival en la justicia que le tiene ganas a Cairo. No solo por haberlo burlado en dos ocasiones. Es  una afrenta personal. El ladrón que no se quebró bajo su mando y escapó.
Con esas tres piezas, el juego literario se va armando. Páez conoce el mundo de Cairo y Maidana tiene a cientos de policías a su mano. Ambos cerrándose sobre la pareja, compitiendo la mayor parte del tiempo y a veces ayudándose, cada uno siguiendo sus propios propósitos. En el camino conoceremos a la familia de Natale y a Salgado, el falsificador y viejo amigo de Cairo. 
El personaje de Cairo es serio y desconfiado, pero humano bajo sus propias reglas. Algo de su interior se revela cuando ve a la familia de Natale, cuando conversa con el falsificador o en sus conversaciones con Ana, de quien se va enamorando a pesar de saber que no es buena idea (como se lo hizo saber el
viejo Salgado). En eso y en el final me recordó la película Heat (Fuego contra fuego) con Robert De Niro y Al Pacino. Es imposible no ver las similitudes entre las historias (incluso en la ambientación. Una termina con una estación de trenes de fondo, la otra con un aeropuerto. Símbolos de la libertad al alcance de la mano).
Es por eso, creo, que el final me lo veía venir. Más cuando llega el punto donde Maidana sabe donde está Cairo, él se prepara para recoger el botín y escapar, seguida por una Ana que no está dispuesta a dejarlo a pesar del peligro y uno siente que solo faltan 4 ó 5 páginas para terminar. Esa es mi única queja con el libro. Sentí el final demasiado brusco. Como si después de trabajar tanto con los personajes, el autor decidiera acelerar el proceso porque ya estaba tan agotado como sus creaciones. No les quiero dañar el final, así que dejo eso así. ¿Escapará Cairo con Ana y serán felices por siempre o caera el viejo criminal bajo la mano justiciera de Maidana o vengativa de los secuaces que traicionó?
Busquen su copia de "Noche sin lunas ni soles" y lo sabrán.
 
Conclusión:
Un libro que debe formar parte de su colección personal si les gusta el género tanto como a mi. Un clásico de una escuela menos conocida, tal vez porque tenemos la tendencia a seguir los best-sellers que nos venden. Los hay buenos, no lo niego, pero también los hay faltos de sustancia. Noches sin lunas ni soles es de los que están cargados de “el material con que se fabrican los sueños”, como diría Spade en el Halcón Maltés (la película con Bogart. No el libro. Esa frase no aparece en el libro y es originaria de Shakespeare, pero eso es para otro momento). 


Datos curiosos:
El libro fue llevado al cine argentino, bajo la dirección de José Martínez Suárez (presidente del Festival Internacional del Cine de Mar del Plata) con Alberto de Mendoza como Cairo, Luisina Brando como Ana y la fenomenal actuación de Lautaro Murúa como Maidana. Pueden verla en you tube en la siguiente dirección:
Yo prefiero el libro a la película, pero esa es mi opinión.


El título del libro se basa en una poesía del novelista y poeta francés Jean Genet, titulada "El condenado a muerte". En una parte dice:

Solicito a la muerte la paz, los largos sueños,
Un canto de querubes, sus perfumes y cintas,
Angelotes de lana en tibias hopalandas,
Y aguardo oscuras noches sin lunas ni soles
Sobre landas inmóviles.
 
Una frase del libro se quedó conmigo y la agrego a continuación. Un pensamiento de Páez cuando trata de localizar a Cairo por medio de los contactos de Ana. Se topa con un camarero gallego y hace todo lo necesario para que el susodicho le suelte información de la prostituta. Saca un billete grande y lo deja a la vista para que él lo vea mientras le hace la pregunta de rigor. El camarero ni cuenta se da y le suelta todo lo que sabe sin captar la indirecta. Un tributo a la novela negra americana, vista por los ojos de un hispano hablante.
 
Pobre Chandler si a Marlowe se le hubiera cruzado
un gallego preguntándole si no tenía más chico. 
 

lunes, 25 de enero de 2016

Análisis de serie - Martina De Santo / Juan Bolea (Libro 1 y 2).

Análisis de serie - Martina De Santo / Juan Bolea (Libro 1 y 2).

Juan Bolea
Licenciado en geografía e historia. Periodista y escritor. Esos son algunos de los títulos que ostenta el literato español Juan Bolea, autor de 14 libros a la fecha en los que el género negro toma un sitial predominante. Sin embargo, la descripción queda corta. Juan Bolea fue nominado al premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón por su libro Orquideas Negras y se hizo merecedor del premio Abogados de Novela (2011) por La melancolía de los hombres pájaros. Por si fuera poco, es uno de los motores detrás de uno de los más importantes festivales del género en España: Aragón Negro.
Tuve la fortuna de conocerlo en la Feria Internacional del Libro de Panamá (2015), donde compartimos escenario hablando de uno de nuestros temas favoritos. El género negro.
Como en este momento se celebra el festival Aragón Negro (2016), mi cerebro me recordó que sus dos primeros libros marcaron mi sendero como escritor de formas que no me podía imaginar (es una historia curiosa que incluye sus libros, un profesor español, las redes sociales y a Lorenzo Silva, a quien también tuve el placer de conocer, pero en Córdoba. No se preocupen. Más tarde les cuento el episodio con más detalles). Por esa razón recapturo una de las secciones que tenía abandonada en este blog y dedico el primer "Análisis de Serie" (2016) a Martina de Santo.

Libro 1: Los hermanos de la costa.
Un cadáver con las cuencas de los ojos vacías y las manos seccionadas aparece en una playa desierta, a dos horas de la población costera de Portocristo. Todo indica que un ritual de ribetes satánicos ha tenido lugar sobre la enorme losa que los cazadores de cetáceos usaban en tiempos para descuartizar sus capturas.
Martina de Santo, la subinspectora de policía que han enviado desde la capital, tropieza casi de inmediato con una extraña hermandad integrada por jóvenes artistas que profesan en sus creaciones un morboso culto a la muerte. Portocristo, además, tiene un historial considerable de muertes poco naturales. Sólo unos meses atrás, el farero de la Isla del Ángel, donde se halla el cementerio municipal, apareció despeñado entre las rocas, al parecer por accidente. El caso fue archivado. Ahora, las autoridades locales se empeñan en atribuir el salvaje asesinato de la Piedra de la Ballena a las bandas de narcotraficantes que merodean por la accidentada costa de la zona.
Martina, con su estilo frío y tenaz, y una sofisticada profesionalidad que no suele granjearle demasiadas simpatías, cuestiona esa línea de investigación. Y cuando un nuevo cadáver —atravesado con un arpón— se suma a la lista de víctimas, decide ir a reconocer por su propia cuenta los solitarios escenarios de ambos crímenes. Con un desbordante talento para la intriga y la creación de ambientes inquietantes, Juan Bolea ofrece en Los hermanos de la costa una trama trepidante que atrapa al lector desde la primera página hasta un explosivo final.
 

Libro 2: La mariposa de obsidiana.
En su primer día de vigilancia, la guardia jurado del Palacio Caballería, donde se viene celebrando una exposición dedicada a sacrificios humanos, es atrozmente asesinada. El crimen es perpetrado de noche, en la soledad del museo, y responde a la escenografía de los antiguos sacrificios aztecas. Para llevarlo a cabo, el criminal ha podido utilizar uno de los antiguos cuchillos de obsidiana que se mostraban en la exposición. Con la misma arma, arrancó la piel a su víctima, abandonando el cadáver sobre la piedra del sacrificio, en una macabra reproducción de los ritos que históricamente tuvieron lugar en las pirámides aztecas. A partir de ahí, la policía atribuirá el salvaje asesinato a un criminal perseguido por la comisión de otros homicidios recientes, algunos de los cuales se llevaron a cabo igualmente con bárbaras mutilaciones. Sin embargo, la subinspectora Martina de Santo apuntará pronto en otra dirección, eligiendo una línea de investigación que la conducirá por derroteros muy distintos. +

Antes de empezar:
Mi opinión es bifásica. Para poder explicar el motivo, debo contarles la anécdota que mencioné al inicio.
Mi mentora es Agatha Christie.  Sus libros fueron los que me presentaron el género y fueron sus páginas las que me guiaron por los derroteros del crimen y el misterio. De no ser por ella, tal vez no estaría escribiendo estas palabras.
Después de terminar todas sus obras y sediento de esa sensación que solo alguien que adora el género conoce, descubrí una revista que vendían en mi país. Me volví fanático de sus cuentos y fueron mi primera ventana a un mundo más allá de los crímenes victorianos a los que estaba acostumbrado. Si la Dama del Crimen fue mi mentora, Alfred Hitchcok Mystery Magazine fue mi maestra. Me mostró otras voces y otras historias y me introdujo a lo que llamo la "Escuela Americana" del género negro. No me refiero a Chandler o a Hammett, sino a ese estilo muy norteamericano de escribir historias de intriga. Después pasé a los libros de Connelly, Patterson y otros. Esa era mi escuela y en ella crecí.
Esa escuela se caracterizaba por los "asesinos en serie" y no es de extrañar que cuando intenté hacer lo que mi corazón me pedía que era escribir mi propio libro, lo primero que me salió fue un asesino en serie. Era un médico obstetra que asesinaba embarazadas y disfrazaba sus muertes como causas naturales (lo que pensé me hacía original, sobretodo porque me enfoqué en el asesino como personaje principal), pero no era más que un reflejo de mi educación literaria. Mi voz tomó el sonido y ritmo de los libros que leía. 
En este punto pensé leer algo en español y mi camino se cruzó con "La mariposa de obsidiana" de Juan Bolea. Lo compré para luego descubrir que era el segundo en una serie. Lo dejé, compré el primero (Los hermanos de la Costa) y leí los dos. Al terminarlos quedé confuso (aquí les sugiero terminar la historia hasta el final. No sea que vayan a pensar otra cosa. Como dije, es un cuento en dos fases). No comprendía el éxito del autor (un tal Juan Bolea). Pensaba que podía escribir historias más interesantes y que esos libros no tenían mucho sentido. La forma de escribir me sonaba extraña y eso me hizo desistir de leer en español. Regresé con mis autores norteamericanos conocidos.
Después llegó la Escuela Nórdica, con Larsson y Nesbo y descubrí un estilo diferente. Más visceral y frío. Sin tantos asesinos en serie. Eso fue en el 2012, un año después de publicar "El Efecto Maquiavelo", cuando pensaba que ya era un escritor y que mi libro se vendería como pan caliente recién salido del horno. Ese fue el año que mi editor me convenció (junto con mi esposa) de cambiar mi viejo y confiable Nokia (estilo ladrillo) por un celular inteligente con conexión a todas las redes sociales. El año que perdí mi inocencia.
El tiempo se encargó de mostrarme lo equivocado que estaba en todo. Una sola obra no te hace escritor, los libros requieren esfuerzo para llevarlos al público y las redes sociales no son la panacea para promocionar tu trabajo. El punto es que empecé a leer a Jo Nesbo y cuando iba por el tercer libro (Petirrojo), explorando la curiosa aplicación de Twitter, descubrí una página de novela negra y me volví seguidor. Me divertía leyendo las opiniones de lectores de todo el mundo que, por alguna razón, se centraban en esa Escuela Nórdica, con Jo Nesbo a la cabeza. Un día no pude resistir y opiné sobre Petirrojo (me gustó. Otro día haré la reseña). La primera respuesta que recibí fue de un profesor español (de España, no de la asignatura).  Su respuesta se me quedó clavada, al punto que todavía la recuerdo. Escribió que "le hervía la sangre" ver a tantos alabar autores nórdicos cuando existían excelentes escritores del género negro en España. Aquí salté yo (recuerden que pensaba que ya era escritor) y repuse que eso era cierto. Que había excelentes escritores del género negro en español (¿Ven el ingenioso cambio? ¿La forma sutil de mostrarle su error? Eso pensaba yo. Iluso). 
El profesor me pidió disculpas y aceptó que tenía razón. Eso me obligaba a ser cortés y aceptar que a pesar de defender los libros escritos en mi idioma, había leido muy pocos. Decidido a aumentar mi bagaje cultural, acepté una de las sugerencias del profesor y compré "El lejano país de los estanques" de Lorenzo Silva.
Y fue aquí que me percaté de mi craso error de años. Me había acostumbrado tanto a la literatura norteamericana que cuando algo me sonó diferente lo deseché. Me tomó varias decenas de libros desintoxicarme y descubrir que el género negro es amplio. Tiene muchas formas de abordarse, muchas aristas que tallar y lo importante es dejarse enseñar. Disfrutar leyendo, sin juzgar o comparar con otros estilos. 
El escritor tiene que escuchar cuantas voces pueda, mientras más diversas mejor. Es por eso que desde hace muchos años selecciono mis lecturas por países o buscando autores desconocidos para mi. A veces retomo algún viejo conocido (por eso puedo escribir de series), pero no abuso. No quiero que una voz repetida muchas veces influya en mis escritos. 
Dicho esto, un buen día, decidí retomar a Juan Bolea. Vi que el autor llevaba varios libros más y las reseñas volvieron a llamar mi curiosidad. Empecé a leer "Los hermanos de la Costa". Luego, "La mariposa de obsidiana". Casi busco el tercero, pero trato de mantenerme fiel a mi promesa de no más de dos libros de una serie por año. 
Son muy buenos libros. Sus historias son interesantes y el personaje de Martina de Santo una mujer fuerte, como hay pocas en el género. Mi reacción fue de admiración, no solo por los libros, sino por mi reacción inicial cuando los leí la primera vez. No comprendía porque no me habían gustado en ese entonces. Fue después de un tiempo que analicé la situación y descubrí el motivo. 
El género negro en español es tan diferente al norteamericano (comercial) que encasilló mi concepción de como debería ser un libro de misterio. No solo eso. Me acostumbré tanto a leer libros traducidos que cuando leí uno en mi propio idioma, de una temática que conocía, me sonó irreal. Me olvidé de Agatha Christie y reduje todo un espectro lleno de matices a un solo color. Por fortuna, me hicieron ver mi error y quiero creer que mi escritura se ha beneficiado del cambio. 
El personaje de Martina de Santo es fuerte. Una mujer de armas tomar que labora como subinspectora de la Brigada de Homicidios de un pueblo ficticio del Norte de España. Es fría por momentos y cálida en otros. De mente ágil e incisiva. Con enemigos declarados dentro del Departamento que le tratan de hacer la vida imposible. Es ambigua desde muchos ángulos (sexual y personal). Trata de comportarse de acuerdo a las normas, pero reacciona de acuerdo a las circunstancias, haciéndola un personaje real para el lector. A veces puede parecer seca o distante y por esa razón algunos lectores la encuentran superficial. Creo que Martina es un sabor adquirido. Se va degustando y poco a poco nos muestra todos los matices que forman su personalidad.
En el primer libro (Los hermanos de la costa) la asignan para investigar un extraño asesinato. Un hombre aparece mutilado en una región remota de la costa, cerca del pueblo de Portocristo y deberá colaborar con la guardia civil para resolverlo. Es un libro algo lento al principio, pero va tomando velocidad con cada página. A medida que aparecen nuevos crímenes y se desarrollan nuevas teorías que van desde el narcotráfico a las sectas religiosas, Martina pondrá todo su ingenio y habilidades a trabajar. No solo mentales. La tensión se puede palpar a medida que progresa la historia y las ideas preconcebidas en páginas previas perderán valor. Al autor le gusta jugar con el elemento de intriga y sabe manejarlo muy bien, desgranándolo en la medida necesaria para mantener al lector en suspenso. Algunos personajes secundarios fueron desarrollados más allá de lo necesario, quitándole algo de velocidad a la trama, pero sin afectarlo en un sentido global. Un desenlace inesperado complementa la historia que de seguro será del agrado de los lectores del género. 
En el segundo libro (La mariposa de obsidiana), una stripper y guardia de seguridad de un museo aparece acuchillada sobre un altar, durante una exposición sobre la historia de la tortura. Un cuchillo de obsidiana, como el usado por los aztecas en sus sacrificios rituales, ha desaparecido. La suposición más lógica es que se trata de un asesinato ritual y Martina es asignada al caso. La trama es mucho más rápida y compleja, comparándola con su primer libro. Los personajes son más desarrollados. Los elementos históricos de las culturas precolombinas le dan el grado de realismo necesario para atraparnos con su trama y una vez lo consigue no los suelta. Igual que con su primer libro, la velocidad va mejorando con el pasar de las páginas y el desenlace los dejará sin aliento.
Algunos lectores se han quejado de ambos libros por ser demasiado violentos. A veces los escritores nos emocionamos con las tramas y en el afán de hacerlas tan vívidas como sea posible, abusamos de la realidad (puedo citar como casos similares a Jo Nesbo con El Leopardo o Val McDermid en El canto de las sirenas), pero eso nunca es una falla desde mi perspectiva. El género negro es realista por excelencia y no podemos empezar a ponernos melindrosos en aras de una versión light para almas sensibles. Si la historia lo exige (y solo si la historia lo exige), no tengo problemas. Lo malo es cuando se hace por el simple placer de crear un elemento chocante para darle emoción a una historia sosa (el equivalente de echarle mucha pimienta a un filete mal sazonado). Ese no es el caso con los libros de esta serie. Sin embargo, quedan advertidos.

Conclusión:
Si quieren conocer el género negro en español tienen de donde escoger, pero una de sus elecciones debe ser Juan Bolea. Puedo recomendar sus dos primeros libros y estoy seguro disfrutarán sus lecturas.


Para cerrar:
El año pasado conocí a Juan Bolea. Dos años después de leer sus libros por segunda vez y ampliar mis horizontes me informaron que iba a venir a Panamá y me preguntaron si quería participar en una mesa redonda con él. Por supuesto que acepté y no solo tuve la oportunidad de conversar con un miembro más de la cofradía, sino que conseguí su firma para esos dos libros que en algún momento no supe valorar en su justa medida. Ahora los dos ocupan un sitio en mi librero junto al de otros autores en español. Un sitio que espero siga aumentando con otros ejemplares de todas partes del mundo. Con algo de suerte, con la calidad necesaria para mantener el estándar de los lectores del género que somos exigentes y pocas veces perdonamos los errores (incluso los propios).
Si después de mi muerte me permiten regresar, pediré que sea como escritor del género negro. 
En español.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El mejor enemigo.

El mejor enemigo (Fernando López).

Mi reciente visita a Argentina, invitado por los organizadores del Córdoba Mata 2015, me permitió conocer autores de muchas partes del mundo y entrar en contacto con libros que tal vez no hubiera visto de no ser por este evento. No porque no tengan méritos, sino porque pareciera que mientras más nos parecemos (idioma, género y huso horario) menos nos leemos. Por fortuna, se me dio la oportunidad y aquí reseño uno de dichos libros.
Fernando López
Fernando López, uno de los organizadores del Córdoba Mata y encargado de hacernos sentir (mi esposa fue conmigo) como en casa, es abogado y ex magistrado judicial argentino, además de escritor del género negro. Con múltiples libros en su haber, tiene el honor de ser el ganador del Premio Casa de las Américas (1986-Arde aún sobre los años); finalista del Premio Planeta Argentina (2004-Odisea del cangrejo) y del Premio Latinoamericano de Narrativa de la Universidad de Colima, México. Este último galardón lo recibió gracias al libro "El mejor enemigo", el cual vio la luz hace 26 años. Fue reeditado en el 2010 y gracias a este esfuerzo pude tener una copia de manos del mismo autor. Un placer del cual pocos pueden alardear y que le dio un sabor extra a la lectura que procedo a reseñar.

Idea general:
Argentina, 1975. Ítalo Luder, a cargo del Poder Ejecutivo Nacional por solo 34 días, firma los decretos 2270 y 2272, que crean el Consejo de Seguridad Interior y da la orden de "Aniquilar la subversión". Las fuerzas armadas nacionales y las policías provinciales asumen esa tarea, secuestrando y haciendo desaparecer a miles de hoombres y mujeres ante la sola sospecha de militancia política. 
El comisario Julio Vansini-padre de Nora, una joven médica-descubre algo que no debía en la investigación del crimen de un anciano. Separado de la Brigada de Homicidios, intenta entonces restablecer la relación afectiva con su hija, en el momento en que ella misma se convierte en una víctima de la represión, sin olvidar por un momento el caso del anciano. Un caso que lo perseguirá hasta el desenlace, independiente de que el resultado sea justo.

Opinión:
El nombre del libro les da una idea del tono de la historia. Ítalo Luder, político y abogado argentino, ocupó la primera magistratura de Argentina entre el 13 de septiembre y el 17 de octubre de 1975, por una licencia por razones de salud de María Estela Martínez de Perón (Isabelita). En ese periodo de tiempo firmó 3 decretos ejecutivos cuya única función fue aniquilar los "elementos subversivos" que nacieron del Operativo Independencia desarrollado en Tucumán. Ya la orden de otorgar poderes a los militares para detener a los subversivos existía, pero Luder la hizo extensiva a toda la nación. Su slogan era "El mejor enemigo es el enemigo muerto". 
Si saben eso,  el título toma un nuevo sentido y una perspectiva diferente. La del thriller político. No es el favorito de muchos, pero es perfecto para el género negro.
Ahora, el libro no es sobre Ítalo Luder. Es solo un contexto. Un escenario sobre el cual se desarrolla la obra. El libro se trata sobre un crimen (el asesinato de un viejo llamado Pascual Botticini) y el comisario encargado de resolverlo: Julio Vansini.
En las primeras páginas un personaje desconocido (por el momento) nos cuenta de Vansini y como trabaja para él. En esas dos páginas descubrimos que Vansini será jubilado de la policía y que la depresión posterior casi le cuesta la vida. Una criatura digna del género desde su nacimiento. Luego, este narrador oculto nos cuenta el último caso del Comisario Vansini como miembro de las fuerzas del orden. 
Aquí entran Pascual Botticini (muerto) y Carmen Ricardo Vásquez (sospechoso). Dos ancianos, viejos amigos, se reunen una noche. Al salir el sol, solo uno está vivo.  Vansini presiente que Vásquez no es responsable del crimen, pero abuso a manos de la policía lo envía al hospital donde queda en cuidado crítico. Al comisario solo le queda investigar y tratar de descubrir lo que ocurrió esa noche.
Vansini es un personaje que no sabe hacer otra cosa que trabajar de policía. Trata de hacer las cosas bien y no es ajeno a la violencia, considerando que golpear a un hombre para sacarle una confesión es una táctica válida de ser necesaria. Con años de experiencia encima, es el jefe en papel (tiene un superior, pero éste lo deja actuar a su manera).  No está casado (su esposa murió dando a luz a su única hija) y su hija Nora es una revolucionaria a la cual no entiende y con la cual casi no tiene una relación. El caso del viejo, una afortunada gripe que casi lo mata y la misteriosa desaparición de la escena del crimen los acerca, recordándole a Vansini que después de su trabajo su hija es la única familia que le queda.
Los personajes están muy bien logrados  y van acorde con la trama y ritmo de la historia. No encontré abusos de los términos regionalistas (comprensibles solo por argentinos) como me ocurrió al leer "Seis problemas para Don Isidro Parodi" de Borges/Casares y la resolución del crimen (que se revela al final del libro) aun cuando es casi por casualidad no impresiona forzada. 
El libro está dividido en dos partes de aproximadamente 100 páginas cada una. La primera (Muerte de Botticelli o Botticini o como sea que fuere el apellido de Pascual) trata sobre el caso del asesinato y algo de la vida de Vansini. Nora y su novio Horacio aparecen en la segunda parte (Los motivos de los otros) que trata más sobre la relación Vansini-Nora, la historia de Argentina y los eventos que iniciaron con la firma de los decretos ejecutivos de Luder. 

Esta parte es más emotiva y visceral, pero el capítulo con la descripción de los partidos políticos y la visión de Nora/Horacio sobre por qué era necesaria una revolución se me tornó algo pesada. Comprendo que era necesario, pero alteró demasiado el ritmo de la historia. Luego lo compensa con un impresionante acelerón cuando empiezan las desapariciones, pero hubiera preferido que la sección previa fuera más corta.
 
Conclusión:
Siempre he sido de la opinión que la lectura permite explicar el tema que uno quiera. Es cuestión de encontrar el libro apropiado y el género negro es particularmente útil por su predisposición a servir como herramienta de crítica social. "El mejor enemigo" es una visión escrita por un argentino de uno de sus momentos históricos más oscuros, ambientado en medio de la investigación de un crimen. Una lectura recomendada para aquellos que desean leer algo diferente sin perder de vista el valor del género.
Datos curiosos:

El autor no resistió la tentación y apareció como personaje de su propio libro. Vansini menciona a un "Fernando López", un "abogado joven que había trabajado varios años en la Justicia".  Al final uno se da cuenta que ese abogado (el encargado de defender a Vásquez) es para quien Vansini trabaja después de dejar la Brigada de Homicidios. Un giro curioso y divertido a la historia. Por mi parte, me gusta la idea de saber que puedo hacer lo que quiera con mis creaciones literarias (se pueden enamorar, morir o ser frutos de una plaga de proporciones bíblicas, de esas con azufre y fuego del cielo si así me da la gana), pero no sé si tengo el valor de conocerlos en persona (no sea que en el libro saquen una Uzi y me encuentren después sentado con los dedos sobre el teclado de mi computadora, sin pulso y sin explicación de porque mi corazón estalló en mi pecho).
 
 

 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Territorio Negro

Territorio Negro: Cuentos bajo sospecha - Varios autores.

Una de las ventajas de viajar a un Festival Internacional es la oportunidad de conocer a autores de todos los rincones del mundo. Personas que, de no ser por la oportunidad brindada por la literatura, jamás conocería o de quienes solo tendría la impresión visual de una fotografía en internet o en la solapa de un libro. Tuve la oportunidad de viajar a Argentina para el Ciclo de género negro llamado Córdoba Mata. Mi primer festival internacional y una experiencia inolvidable, que por curiosidades del destino me llevó a un local en la Feria del Libro de Córdoba y a una portada en blanco, negro y gris que atrapó mi atención.
Uno de mis propósitos al viajar fue la de buscar libros que no conseguría en mi país (como es el caso en casi toda latinoamérica, donde el escritor es conocido dentro de sus fronteras, pero muy pocas veces fuera,  a pesar de compartir historia e idioma). Esa búsqueda me llevó a un libro llamado "Territorio Negro". Mi sorpresa fue mayor al descubrir que era una colección de cuentos recogidos de la pluma de los escritores que organizaban el Festival, germinado tras la exitosa culminación del primer ciclo (2014). Por supuesto lo adquirí en el acto y procedo a reseñarlo. Es una lástima que muchos solo podrán leerlo viajando a Argentina. Me queda la esperanza de que algún día las fronteras editoriales se derrumben y los libros lleguen a las manos que con ansiedad buscan las voces hasta ese momento desconocidas.

Idea general:
En los relatos del género negro las divisiones entre el bien y el mal se difuminan y sus protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan encontrar la verdad o al menos algún indicio de ella. Por esto, las variantes que plantea la forma, como tal, pueden ser múltiples. Y este aspecto es lo que le ofrece al género la versatilidad suficiente para persistir en el tiempo, desde que Hammett y Chandler dieron el puntapié inicial.
A partir de esos intersticios, el escritor del género negro se permite introducir las variantes que le ofrecen vida y una expansión que parece no tener límites.
Los que fueron reunidos en este libro constituyen una amplia muestra del relato negro escrito en Argentina. El abanico es diverso. La variedad y la calidad de los cuentos reunidos en el libro motivó a la organización del encuentro internacional de novela negra "Córdoba Mata" la publicación de los mismos.
Cuentos:
1. La niña y el lobo - Guillermo Orsi.
2. Todos los detalles - Daniel Teobaldi.
3. El batacazo - Lucio Yudicello.
4. No nos gusta tu rostro - Fernando López.
5. Vida de campo - Mariano Quiroz.
6. Héroes - Martín Doria.
7. Las llamadas - Enrique Aurora.
8. Vecinos de Guangdong - Esteban F. Llamosas.
9. La frontera del azar - Kike Ferrari.
10. Turismo carretera - María Inés Krimer.
11. Anita - Gastón Tremsal.
12. No mata - Gabriela Cabezón Cámara.
13. Ruleta rusa - Alejandro Soifer.
14. El sátiro de la bicicleta - Horacio Convertini.
15. La enfermedad - Juan Carrá.

Opinión:
Todos los cuentos se desarrollan en Argentina, país de residencia de los autores de esta colección. El idioma es
sencillo y hay pocos casos donde las expresiones coloquiales interrumpen la velocidad de la narrativa.  Solo recuerden que allá toman Mate y el resto cae con facilidad.
Los personajes varian de acuerdo a cada trama, pero encajan muy bien dentro del contexto general de lo que conocemos como género negro.  Algunas historias se quedan con el lector en un nivel visceral al terminarlo (en mi caso ocurrió con No nos gusta tu rostro de Fernando López, Ruleta Rusa de Alejandro Soifer, Turismo Carretera de María Inés Krimer y La Niña y el Lobo de Guillermo  Orsi) por lo que implica el final.  Otras se quedan por los inesperados giros de la historia (Todos los detalles de Daniel Teobaldi, El batacazo de Lucio Yudicello, Vida de Campo de Mariano Quiróz, Héroes de Martín Doria, Las llamadas de Enrique Aurora o La Enfermedad de Juan Carrá); por los finales que vitalizan y dejan queriendo saber más (Anita de Gastón Tremsal, La Frontera del Azar de Kike Ferrari) o por la maestría con que pintan las realidades sociales a la luz de la violencia de las vidas de los personajes (El sátiro de la bicicleta por Horacio Convertini, No Mata de Gabriela Cabezón, Vecinos de Guangdong de Esteban Llamosas).
Como se espera cuando varios autores brindan sus obras, cada lector tendrá sus favoritos. Tienen historias de secuestros, viejas rencillas entre criminales, asesinatos extraños con giros que parecen mágicos o rayando en la psicosis, fraudes bien orquestados, suspenso en espera de una resolución. Fascinantes dentro de los universos creados por cada escritor.
 
Conclusión:
Varias veces me han dicho que el cuento no vende. Que es un género poco apetecible por las editoriales. Tiendo a asentir en silencio (porque tienen una porción de razón), pero difiero de esa opinión. Por un lado, si afirman esto no piensan en escritores como Stephen King. Sus libros de cuentos son éxitos de venta y varios han traído imágenes en el cine que nos acompañarán de por vida (¿Recuerdan The Shawshank Redemption? Está basado en un cuento de S.King llamado Rita Hayworth and the Shawshank Redemption).
El otro punto por el cual difiero es porque me gusta el cuento. Me encanta el ritmo y la belleza de dar un golpe emocional al lector en pocas páginas. Territorio Negro es un perfecto ejemplo de esa premisa. Un libro lleno de historias policiales de todo tipo y para todos los gustos. No es el primer libro de cuentos negros escritos por latinoamericanos que reseño (El que la hace... ¿la paga?) y no será el último.
De tener la posibilidad, sugiero adquieran su copia de Territorio Negro y disfruten esta colección de cuentos. Recomendado.
Curiosidades:
Si quieren disfrutar de algunas de las presentaciones del Córdoba Mata, pueden visitar el siguiente enlace. Los temas son varios y espero sean de su agrado.

Fue un verdadero honor conocer a muchos de los escritores que prestaron sus ideas para Territorio Negro. Me trataron a mi y a mi esposa como si fueramos familia. Es bueno saber que la literatura (así sea Negra y, como nos critican algunos, llena de violencia) es capaz de crear esta sensación de pertenencia a pesar de las distancias.
La Cofradía de los Escritores del Género Negro (donde todos somos lectores también).
Autores presentes en el Córdoba Mata 2015