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jueves, 24 de agosto de 2017

Del baúl de los recuerdos... Laura

Del baúl de los recuerdos - Laura de Vera Caspary.

Vera Caspary
Escritora, guionista y comunista. Títulos que seguirían (y todavía lo hacen) la vida de esta escritora norteamericana nacida en 1899. De su mano nacieron más de 20 novelas, 7 colecciones de cuentos y 5 guiones de teatro, donde las mujeres juegan un rol central, pero no por ser criaturas indefensas, sino porque, a pesar de los peligros y los retos impuestos por la sociedad de la época, supieron sobreponerse a su manera.
Su obra más célebre es, sin duda,
Laura. Fue publicada originalmente en un formato serial en la revista Colliers.  A lo largo de siete semanas (de octubre a noviembre de 1942), la historia titulada "Ring twice for Laura" (Toca el timbre dos veces por Laura) fue revelando la trama que un año después se convertiría en un libro con un título más simple: Laura. A continuación, la reseña de esta obra que, según el ángulo del cual se quiera observar, puede ser una novela tipo enigma o un hard boiled clásico. Para mí, una excelente mezcla de los dos.

Idea básica:
Laura Hunt es sensual, ambiciosa, audaz. Cubierto tan solo con una bata de seda azul, su cuerpo descansa elegante sobre la alfombra del salón… sin vida. Su belleza destruida de un tiro al rostro. Ahora, el misterio de su muerte queda en manos de tres hombres: Waldo Lydeker, un excéntrico escritor, eterno aspirante al amor de Laura; Shelby Carpenter, su prometido, y Marc Macpherson, el detective que investiga el caso y que, al igual que los anteriores, sucumbirá al hechizo de esta inquietante mujer, más allá de la muerte.

Opinión:
Algunos críticos consideran que "Laura" no pertenece al género de novela negra, pero creo que más bien tiene que ver con el enfoque de la trama. Hay un asesinato en las primeras páginas, un crimen brutal donde la belleza de una mujer independiente y trabajadora (no debemos olvidar el espacio temporal donde la historia se desarrolla) es obliterada. El detective, un ejemplar clásico del hard boiled que se sentiría a gusto conversando con Spade o Marlow, se ve  fascinado y hasta hechizado por la joven de quien se enamora de una manera platónica gracias al cuadro que adorna la sala de la casa. La historia es narrada a través de los ojos de los protagonistas, lo cual nos permite meternos en la piel de los personajes y verlos como algo más que figuras en un papel. Se vuelven reales y a veces nos sacan de quicio. Sin embargo, no se puede evitar sentir la presencia de esa novela de enigma clásica en algunas partes. El personaje del escritor, Lydeker, es casi traido de una novela victoriana, pero ambientada en Estados Unidos (me recordó a Nero Wolf, el personaje de Rex Stout). Es tal vez esa la razón por la que muchos dudan en si clasificarla como novela negra (es cierto que no hay peleas ni redadas, pero eso no es lo que hace una historia meritoria del título).
Ahora, si estoy en desacuerdo con clasificar el personaje de Laura como la femme fatale. Ella no lo es. Punto. No es una aprovechada. Es una mujer independiente, con trabajo y ambiciones. Tiene un prometido y pocos amigos. En ningún momento su belleza es usada como herramienta para manipular a los otros personajes. Es una víctima y a la vez no lo es. Podría entrar en más detalles, pero arruinaría una de las primeras sorpresas del libro. Dejaré que ustedes lo descubran.
La trama fluye a buen ritmo. Los personajes interactúan con ella de una manera adecuada, aunque Lydiker es un personaje excentrico y exagerado en toda medida, lo que a veces es un poco chocante. Hay otros personajes de interés en la historia, como la tía Susan (que no aprobaba el noviazgo de su sobrina con Shelby) y la criada Bessie, más abnegada por su señora de lo saludable para la investigación. Nadie dice la verdad y la que dicen sale manipulada por sus necesidades, lo que complica la trama como se espera de una buena novela de misterio. El elemento romántico de la historia sí lo sentí algo forzado en algunas partes, pero no va tan fuera de tono si se toma en cuenta la personalidad y el pasado de Laura. Es una novela para leer con cuidado, disfrutando cada sorbo como un buen vino, usando todos los  sentidos para mejorar la experiencia.

Conclusión:
Una novela negra que incluye un poco de todo. Personajes que se quedarán con uno después de terminado el libro, una trama interesante, con giros inesperados sin abusar de ellos. Una excelente obra que sobresalió en su época y que no pierde su brillo (u oscuridad) con el paso del tiempo. Recomendado.


Datos curiosos:
Todos conocen la afición del maestro Borges por el género policial tipo enigma (detestaba el hard boiled clásico, lleno de peleas y nada de intelecto). Si su opinión nos pudiera servir de base, el también se inclinó en clasificar a Laura como algo más cercano a su gusto literario. "Laura" entró a formar parte de la mítica colección "El Séptimo Círculo", organizada por Borges y Bioy Casares.



Otto Preminger, el conocido director de cine, consiguió su primera nominación al Oscar por mejor dirección gracias a su adaptación de este libro.  Con dos actores poco conocidos hasta ese momento


(Gene Tierney como el detective McPherson y Dana Andrews en el papel de Laura) y con un actor que se destacaría en otro género con
el correr de los años (Vincent Price como el prometido Shelby), Preminger logró crear una joya del cine que recibió 5 nominaciones al premio Oscar de la Academia (ganando uno, el de Mejor Cinematografía en Blanco y Negro) y que catapultó a "Laura", según el American Film Institute, a la posición #7 de las 25 mejores bandas sonoras del cinema de los últimos 100 años (siendo superada, en términos de obras con temática negra o criminal, solo por Psicosis del maestro Alfred Hitchcock y El Padrino) y a la posición #4 de las mejores películas de misterio (superada por Vertigo, Chinatown y la Ventana Indiscreta). 

La relación entre la autora (Caspary) y Preminger no fue para nada cordial. El contrato la amarró, por lo que no tuvo mucha voz en la versión cinematográfica, y aunque el guión final fue más de su agrado, siempre detestó la manipulación que hizo el director del personaje de Laura, convirtiéndola en una versión más plácida y acorde para la industria que la original. No estoy muy seguro de estar de acuerdo, pero Caspary creó a Laura y ella mejor que nadie sabe lo que había en su corazón. Si ella lo dice, quién soy yo para llevarle la contraria.

Finalmente, debemos agradecer la creación de "Laura" al más elemental de las razones para matar a alguien: el dinero. Caspary la escribió por necesidad financiera y el género del misterio no era su favorito. Tenía una falla que ella manifestó de la siguiente manera: "El asesino, el más interesante de los personajes, siempre tiene que estar en la periferia de la acción, so pena de correr el riesgo de revelar demasiado de lo que debería saberse sino hasta las últimas páginas".

 

sábado, 1 de julio de 2017

Crimen con sonrisa

Crimen con sonrisa - Mirta González Suárez.

Algunas veces no buscamos los libros que leemos. Ellos nos encuentran cuando menos lo esperamos. Ese fue el caso con este libro. Estaba dando una conferencia en Costa Rica y decidí ir a una librería cercana al hotel a buscar literatura negra costarricense. Ya conocía a Daniel Quirós y quería encontrar algo local, tal vez no tan popular, pero igual de bueno. Esa búsqueda me llevó a decidirme por este libro.
Mirta González Suárez
Su autora, Mirta González Suárez, es catedrática de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, autora de más de 40 artículos en su área de trabajo y en el 2013, ganadora del prestigioso premio Aquileo J. Echeverría (categoría novela), el máximo galardón entregado por el Ministerio de Juventud, Cultura y Deportes de Costa Rica a las mejores obras publicadas en el año previo en diferentes varientes del arte (novela, poesía, teatro, cuento, música, historia, artes plásticas y ensayo) por su obra "Crimen con sonrisa". No es el único premio que he recibido (1992 - Premio de ensayo UNAM; 2016 - Premio "UNA palabra", entregado por la Universidad de Costa Rica), por lo que al leer la reseña del libro y conocer la biografía de su autora, supe que había encontrado mi próxima lectura. 

Idea general:
¿Qué prefiere: unirse al crimen organizado o jugar al detective? ¿O tal vez le guste observar los hechos sin hacer nada?
Tiene en sus manos la historia de Juan, desde que ingresó a la universidad para estudiar Psicología hasta que años después encuentra - o cree encontrar - a Marilyn Monroe. Sobre ella todavía nos preguntamos: ¿suicidio o asesinato?
La vida del personaje, como la de cualquier persona, está rodeado de crímenes, y los peores son los que quedan impunes, aquellos en los que el asesino - brutal o muy fino - puede esbozar una sonrisa de satisfacción por haber logrado evadir el castigo.
En el momento de escoger, ¿tomará simbólicamente el revólver, puñal o pluma junto con el asesino o hará algo para defender a las posibles víctimas?
Si resuelve unirse a la mafia, recuerde que no debe dejar rastros evidentes en la escena del crimen. Por cierto, ¿esa huella digital es suya?

Opinión:
Si leyeron la reseña anterior, dudo que no se sientan tentado a echarle un ojo al libro. Desde un punto de vista de mercadeo, la portada y la reseña son los enganches más importantes. Ellos te seducen a comprar el contenido entre las dos, aun cuando el escritor sea conocido, mucho más cuando desconocemos otras obras de su mano. Sonaba a una novela negra interesante, mezcla de ficción con el conocido true-crime
Masacre de Alajuela

Lo positivo: una lectura interesante para conocer la historia algo violenta de Costa Rica. No solo los crimenes sin sentido que debieron poblar los diarios locales por meses (algunos con todas las pintas de un asesino serial suelto, como la masacre de Alajuela: siete mujeres aparecen con un tiro en la cabeza. La mayor de 41 años, la menor de 4), sino los políticos. Los propiciados por las ansias de poder o el abuso del mismo por los que ya estaban arriba. Edén Pastora, el ex-guerrillero, aparece como personaje de este libro (así como en Verano Rojo de Quirós). Leemos de las torturas, los abusos y las vejaciones de las fuerzas militares en contra de los que pensaban diferente o querían algo mejor, pero lo vemos desde la perspectiva de un estudiante de psicología, con sus propios problemas y dudas. 
Lo negativo: si partimos de la premisa que el genoma de la novela negra es el crimen, Crimen con sonrisa tiene lo necesario. Lo malo es que hasta allí llega la similitud. Algunos personajes secundarios son interesantes (como la madre de Juan o sus compañeros),
pero otros aparecen y  desaparecen como los parpadeos después de una noche de juerga. El principal, Juan, es bastante simple. Le falta la profundidad que uno espera de una novela negra. Su papel es funcionar de elemento conductor entre los relatos. No es fácil saltar de una joven siendo interrogada por sus nexos con la guerrilla (aun siendo inocente) a una trabajadora sexual con muchos secretos. Juan, siendo estudiante y luego profesor de psicología, consigue conectarlos, pero es por eso que el libro no pasa de ser una crónica roja. 
Juan tiene sus momentos de profundidad y donde se torna interesante (como cuando es apresado, victima de las circunstancias y de un accidente mal manejado por los involucrados), pero son pocos y aislados. Lo importante no es él, sino las historias contadas en sus páginas.
Desde esa perspectiva, la novela comenzó con el pie izquierdo conmigo. Si hay algo que no me gusta es ser engañado (¿a quién le gusta?) y la reseña es un ejemplo. Al leerla, uno se hace una impresión mental del contenido. Está allí, no es mentira, pero es como encontrarme un anuncio en el periódico anunciando la venta de un Ferrari por 10 dólares y la foto de un flamante ejemplar de carrocería italiana color negro y cuando vas a verlo, es un modelo a escala. No fue una mentira, pero no es lo que buscabas.
Igual disfrute de su lectura. Nada como la vida real para mostrarnos que los monstruos creados por un escritor palidecen ante lo que los reales pueden hacer. No esperen giros inesperados o finales de infarto. No hay una trama en sí. Es una historia contada por Juan, donde los crímenes reales de la historia de Costa Rica forman parte. Muchos de esos ni solución tienen (el crimen de Alajuela tiene sus culpables "oficiales", pero muchos murieron en circunstancias extrañas y otros no pudieron ser ajusticiados. Algunos lo consideran un caso no resuelto con dos posibles culpables, uno de los cuales es un asesino en serie conocido como "El Psicópata" y que nunca fue atrapado). Otros relatos quedan muy abiertos y otros parecen haber sido lanzados a la mezcla como quien hace una sopa y decide a última hora agregarle una pizca de curry. Suena bien, sabe bien, pero el que la prueba siente un sabor fuera de lugar que no puede precisar.

Conclusión:
Una lectura diferente. Literatura centroamericana bien escrita, pero que es muy probable atrape a los lectores de Costa Rica más que a los de otras latitudes. No es lo que esperaba, así que me alejo del mismo con el sabor de curry en la lengua. Me gusta el picante, pero...
Dato curioso:
Pueden ver un booktrailer del libro en este enlace.


domingo, 18 de junio de 2017

Matar y guardar la ropa.

Matar y guardar la ropa - Carlos Salem.

Quiero empezar pidiendo disculpas por estar tanto tiempo lejos de esta página. No he dejado de leer (eso jamás pasaría), pero el trabajo me ha mantenido ocupado. Ahora, por fin, tengo la oportunidad de poner mi lista de lecturas al día. Empecemos desde el principio.
Carlos Salem
Carlos Salem es un escritor argentino (reside en España desde hace casi 30 años). Es periodista de profesión, pero en su faceta literaria ha explorado la novela, el cuento, la poesía y el teatro, algo que en mi opinión ya es una muestra de su valía como autor y de su diversidad imaginativa. Tampoco se ha centrado en un solo género. Aunque tiene varias obras negras, también ha jugado con el erotismo, el romanticismo, sin abandonar en ninguna la ironía y la comedia, elementos propios de su pluma y que se manifiestan de formas muy varias en sus obras. 
Hoy analizo una de éstas. Su segunda novela llamada "Matar y guardar la ropa". Escuché por primera vez de ella en el programa "El Dulce Veneno de la Novela Negra" y no me arrepiento de seguir la sugerencia de su creador. "Matar y guardar la ropa" fue ganadora del premio NOVELPOL 2008 a la mejor novela negra publicada en español y receptora de múltiples halagos por otros autores y críticos literarios. Comparto la opinión y la recomiendo.

Idea general:
En un camping nudista de Murcia alguien debe morir. ¿Pero quién? Esto es lo que tiene que averiguar Número Tres, uno de los mejores asesinos a sueldo a quienes la Empresa asigna sus pedidos. Todo sería más sencillo si Número Tres no se escondiese bajo la anodina identidad de Juanito Pérez Pérez, un apocado comercial al borde de los cuarenta; si en el camping no coincidiesen sus hijos, su ex mujer, el juez estrella de la lucha contra el crimen, un amigo de la infancia, otro asesino particularmente despiadado, un inspector que lleva años sospechando de él y una empleada del camping llamada Yolanda que no lo deja concentrarse como debería, lo cual es un gran problema considerando que empieza a sospechar que la Empresa tiene otros planes que él desconoce y que su trabajo tal vez incluya morir en la línea del deber.

Opinión:
Una novela negra diferente. De eso no hay duda. Gira alrededor de una premisa conocida: el asesino a sueldo. Vemos un atisbo de su desastrosa vida personal, en parte propiciado por su necesidad de mantener su aburrida cubierta. Divorciado, con dos hijos y planeando irse de vacaciones, cuando su Empresa le da un trabajo. Parece bien en principio. Ir a un campo vacacional y esperar instrucciones sobre cuál será su blanco. Le pagan todo y puede ir con su familia. 
Acepta solo para descubrir que el terreno es un campo nudista, lo cual dificulta cualquier intento de llevar armas ocultas; su ex esposa y su amante están allí, lo que no sería tan malo si no fuera porque él es un juez empecinado en acabar con el crimen y ella podría ser su blanco. Ella o un viejo amigo de la infancia que lastimó de todas las formas posible y que el destino quiso que terminara en el mismo campo el mismo fin de semana.
O tal vez no fue el destino.
Una vez empiecen el libro, no podrán parar. La trama se desarrolla a un ritmo rápido e interesante. Los recuerdos de Número Tres nos muestran su pasado y trabajos en la Empresa. Los maestros que tuvo que matar para ocupar la posición que tiene, los amigos que tuvo que abandonar, la familia que no sabe manejar. Sus palabras al final del primer capítulo lo resumen mejor que nada:

Ser un asesino a sueldo es fácil.
Lo difícil es ser padre. 

¿Es una novela negra? Dar una respuesta es más difícil de lo que podrían imaginar. Gira alrededor de la violencia y la resolución de un crimen (o la pronta ejecución de uno), por lo que según mis parámetros descritos en otra publicación (El genoma de la literatura negra), lo es. Que tiene un fenotipo único, cargado de ironía y humor, no hay duda. 
Los personajes están muy bien logrados. Empezando con el inocente Juanito (alias Número Trece). Sufrimos las burlas que le hacía su ex esposa, las ilusiones que tienen en él sus hijos y las aspiraciones de un padre que trabaja asesinando gente. La ex esposa no es la bruja que nos podemos imaginar, ni el juez el desgraciado que parece a primera vista. Sus personalidades son más profundas, llenas de aristas que son exploradas a lo largo del libro.
El final creo que era un poco predecible. Muy bien trabajado, se llega a él sin esfuerzos, pero lo vi venir desde muchas páginas antes del final. Eso siempre tiene un sabor agridulce en mi mente. Me encanta romper el enigma, pero pierde una parte de su encanto. Esa magia de la sorpresa. Esa voz que no esperamos escuchar a solo unos centímetros de nuestro oido. Soy un adicto a esa sensación provocada por la adrenalina de saberse vencido por un buen misterio.
No siempre se puede ganar. O perder, depende de como se vea.

Conclusión:
Lectura rápida, personajes entretenidos y únicos, una trama bien armada. Encontrarán drama y comedia entre sus páginas. Tensión extrema que se libera con una carcajada inesperada.  La recomiendo. 

sábado, 10 de septiembre de 2016

In the heat

In the heat - Ian Vásquez

No. No me ha dado por empezar a escribir reseñas en inglés. Es solo que si pretendo analizar la realidad de la literatura negra centroamericana tengo que incluir a todos los países de la región. Hasta ahora he dejado solo dos por fuera: Panamá (haré una reseña en particular de nuestra contribución en una futura entrada) y Belice. 
¿Por qué no incluí a Belice antes? La razón debió ser obvia, pero en su momento no la vi. Cuando empecé a buscar a escritores del género del área de centroamerica usé la ayuda del internet (como he dicho en otras ocasiones, los libros de nuestras regiones no nos llegan, a pesar de ser vecinos). Según mis búsquedas, Belice parecía no tener escritores de literatura negra. Eso era casi imposible en mi opinión y seguí escarbando. 
Nada. Era desquiciante. Y, de repente, se encendió un foco en lo más profundo de mi cerebro y casi me doy un golpe en la frente por mi falta de visión. 
El idioma oficial de Belice es el inglés. Sus escritores escriben en ese idioma y una búsqueda en español los dejaba fuera de mi alcance. Gracias a eso encontré a este escritor y su primera obra.
Ian Vásquez
Ian Vásquez nació y creció en Belice. Una ciudad con su propio ritmo y que forma parte de las vivencias del autor. Tiene una maestría en Bellas Artes de la Universidad de Florida, título que consiguió mientras trabajaba en una sala psiquiátrica y ejercicia funciones de consejero estudiantil. Actualmente vive en Florida, donde es editor del St. Petersburg Times. 
Su primer libro (In the heat) fue reconocido por la PWA (Private Eye Writers of America), una organización de escritores creada para reconocer las contribuciones del detective privado al género negro, con el prestigioso premio Shamus (2009).
A la fecha tiene tres libros escritos y es considerado una de las promesas emergentes de la literatura negra beliceña (curiosamente cuando uno lee las reseñas en inglés lo catalogan como escritor del nuevo Noir Caribeño. Creo que los encargados de estas notas cometieron mi error y se olvidaron de buscar en el idioma de la región. Español en este caso). A continuación, mi opinión de In the heat


Idea general:
El boxeador Miles Young piensa que tiene una última oportunidad antes de tener que colgar los guantes para siempre. Aunque muchos piensan que su tiempo pasó, el disfruta demasiado el reconocimiento que su profesión le ofrece. Además, tiene una hija pequeña en quien pensar. 
¿Cómo la mantendrá si se retira? Es por eso que, cuando su promotor se acerca con una proposición que incluye un último gran combate, decide escuchar.
Isabelle Gillmore quiere que Miles encuentre a su hija Rian, que huyó de casa con dinero de su mamá y un noviecito bueno para nada. Isabelle teme que Rian se quiera casar con el chico, el único hijo de un policia corrupto, el ex-jefe de policía Marlon Tablada, y quiere que su hija (y el dinero) aparezcan. En recompensa, una paga de 30 mil dólares y una última gran pelea. A pesar de las dudas de Miles, Isabelle le dice que un héroe local puede conseguir que las personas hablen con más facilidad que la policía. Lo malo es que, después de aceptar, descubre que hay mucho más en juego que la desaparición de una niña y que el dinero y Tablada son solo una pequeña parte de sus problemas. 

Opinión:
Es una regla conocida (más bien una sugerencia) que al empezar a escribir lo hagamos sobre seguro. Sobre temas que conocemos. Es un buen consejo. Un primer libro es un salto de fe. No tenemos idea de qué va a pasar y queremos que salga perfecto (lo que rara vez ocurre). Con esa presión encima, es lógico querer usar un tema que manejemos bien. Ian Vásquez es fanático de las peleas de boxeo, así que siguió la regla y su detective es un boxeador.
No es una elección nueva. Recordemos a La Dalia Negra y a sus dos personajes principales (Bleichert y Blanchard). Ambos son boxeadores y fue la forma como se conocieron. Miles Young, sin embargo, es diferente por una razón fundamental. No es policía. No es detective. Es un boxeador profesional. Un héroe local que pierde su última pelea y siente que ya es hora de retirarse, pero que tiene una hija pequeña que mantener (la esposa huyó sin dar explicaciones). No tiene una carrera sobre la cual apoyarse. Su vida fue el boxeo y lo está dejando.
Es imposible no sentirse identificado con este luchador que solo quiere lo mejor para su hija. Que tiene muchos problemas financieros y pocas oportunidades de salir de ellos. Cavilando en el medio de esta crisis existencial, su manejador le llega con una oferta caída del cielo. Una última pelea, una buena paga y un bono extra por prestar un sencillo servicio a una adinerada familia de Belice. Encontrar a su hija desaparecida.
Aquí las cosas deberían sonar fuera de lo habitual y Miles salir huyendo. La excusa de la matriarca de la casa, Isabelle Gillmore, es que quiere averiguarlo sin causar mucho revuelo y una celebridad local podría conseguirlo más facilmente que la policía. Un razonamiento poco sostenible, pero que Miles acepta porque tiene que hacerlo. Necesita el dinero.
Aquí empieza el misterio. Los personajes secundarios, Isabelle Gillmore y su esposo, la hija (Rian), el novio y su padre están muy bien trabajados y colocados como las piezas de un tablero de ajedrez en una Belice que es mitad paraiso y mitad ciudad centroamericana. La combinación perfecta y un símbolo característico de nuestra literatura negra. 
Tenemos un policía corrupto, negocios turbios en las altas esferas de la ciudad, personajes siniestros ligados al narcotráfico y a la politica local. Una volátil mezcla esperando un gatillo, el cual llega en la forma de un boxeador. 
Como era de esperar, la desaparición de la joven Rian esconde un secreto mayor y los primeros intentos chapuceros de Miles van dando frutos hasta que su empleadora decide que ya no quiere que siga investigando. Una decisión que solo altera a Miles y lo lleva a manejar el problema como una de sus peleas. De frente y sin importar las consecuencias.
El policia y los políticos corruptos no son figuras nuevas en el género. Los sentí algo estereotipados en un principio, pero van tomando forma y vigor con el pasar de las páginas. No es el caso con Miles, que se siente fresco y diferente desde el principio. Su relación con su hija, su novia y su entrenador son detalles que le dan vida al personaje más allá de todos los problemas en los que se está metiendo.

Conclusión:
Una buena novela, digno miembro de nuestra literatura centroamericana. A la usanza del hard-boiled, pero ambientada en nuestras realidades. Una prosa rápida y para nada aburrida. Un escenario acorde que lo hará sentir que camina en las calles de Belice de la mano del autor. Recomendado.
Datos curiosos:
En Belice la televisión llegó a principios de los ochenta, así que Ian Vásquez creció leyendo en lugar de viendo programas o series en una caja. Él dice que no, pero yo creo que eso tuvo mucho que ver con su destino como escritor.
Ian Vásquez emigró a los EUA por razones de trabajo, pero fue una decisión que marcó su vida ya que le permitió ser publicado y reconocido. Cuando sugirió a un maestro que quería regresar, él le dijo que se quedara. Que todavía tenía que aprender. Ian se sintió ofendido, pero al final tuvo que aceptar que fue la decisión correcta.
Nadie es profeta en su tierra y como dije antes, ese primer libro muchas veces es un salto de fe. Ian Vásquez lo hizo y aterrizó con los dos pies en el suelo.
Si quieres escribir, ¿cuál es tu excusa?



domingo, 4 de septiembre de 2016

Pequeñas muertes negras

Pequeñas muertes negras (Bartolomé Leal).

Bartolomé Leal
José Enríque Leal Rodríguez nació en Santiago de Chile y a la usanza de muchos escritores del género, es tan polifacético como sus obras. Su profesión como Ingeniero Civil Industrial lo ha llevado a prestar servicios para las Naciones Unidas en función de experto en asuntos ambientales (tema sobre el cual ha publicado libros especializados). Ha visitado América Latina, el Caribe (Haití), Asia y Europa y ha vivido en varios paralelos y meridianos diferentes. Su pies han recorrido las aceras de Francia y España. Ha dormido en Kenia, Bolivia, Kosovo y México. Como para demostrar que el mundo es un pañuelo, por un tiempo vivió en mi bella Panamá, tema que nos permitió compartir entretenidas conversaciones cuando lo conocí en el festival Córdoba Mata 2015. Con un andar tan prolífico, no es de extrañar que escribiera múltiples novelas y cuentos. Su primera obra la escribió en colaboración con otro autor chileno (Eugenio Díaz Leighton) bajo el seudónimo conjunto de Manuel Yberra (muy a lo Borges-Casares, lo que explicaría porque Yberra dice ser devoto del primero). Un año después (1994) publicó su primer libro con el seudónimo de Bartolomé Leal. Esta obra titulada "Linchamiento de negro" fue el debut de su personaje insignia: Tim Tutts, un detective privado en Nairobi, Kenia, el cual ha protagonizado varios de sus libros y cuentos cortos. 
Es en esta línea que se enfila mi reseña del día de hoy. Una colección de cuentos titulada "Pequeñas muertes negras". En sus páginas encontré a Tim Tutts y a Manuel Yberra como protagonistas (este último en un cuento que gira alrededor de un tema poco tocado en la literatura negra: piojos). 
No miento. Ya verán.

Idea general:
La "pequeña muerte" llaman los franceses al orgasmo, una metáfora biológicamente exacta, que refleja la sensación intensa de desfallecimiento que todo adolescente percibe cuando conoce por primera vez el colosal placer.
Al sueño también se le suele llamar la "pequeña muerte", aquel anticipo del fin de la vida que la naturaleza nos da y que dejamos pasar sin prever su terrible significado. La "pequeña muerte negra" es también la de cada personaje menor que puebla este mundo, sobre todo si es negro, indio o pobre: a nadie le importan, es la víctima anónima de un mundo construido sobre la injusticia y la explotación. Como dijo Vallejo: "le pegaban si que él les haga nada; le daban duro con un palo duro".
Ellas y ellos son los protagonistas de estos relatos que semejan y bordean un estilo escritural muy cercano a la etnografía más tradicional. Aquella donde los hechos se tratan recubiertos de un contexto social que configura el escenario cultural que todo etnógrafo buscaba y busca en ese esquivo "otro" que nos observa desde su propia realidad.
En esta reunión de cuentos, Bartolomé Leal sabe encantarnos con inquietos personajes, donde la "pequeña muerte" se transforma en una espectacular trama criminal mientras el escenario de vida cotidiana nos deja el sabor de haber leído mucho más que una historia.

Cuentos en la colección:
  • Muerte de un escritor.
  • Un askari en mi patio.
  • Cangrejitos.
  • El té se sirve en la veranda, bwana.
  • El mono blanco.
  • ¿Tomó once la abuela?
  • Cinco a la hora de once.
  • Cuentos en 200 palabras.
  • Reine Bec.
  • Maleza.
Opinión:

Tal vez el esquema instintivo que guía mi práctica del género policial (y aclaro que uso el término cual comodín, sin hacer distinción entre narrativa de enigma y género negro, corrientes que de hecho mezclo en mis escritos), está conformado por mi experiencia vital, donde los viajes y la residencia en países diversos han jugado un rol central... El impulso por poner en palabras tales vivencias se traduce en dos niveles escriturales: un diario de vida más o menos rigurosamente mantenido, y la redacción de novelas y cuentos.
Bartolomé Leal. Ponencia efectuada en el
Encuentro de Narrativa Policial
Latinoamericana, Valparaíso,
Chile, Abril 2002.

Bartolomé Leal (Kenia, 1978)
Bartolomé Leal pasó 4 años en África del Este. Un escenario que pocos conocen y que es un tesoro en ideas y personajes. Como buen escritor, su mente alimentada por esta amalgana de colores y paisajes, creó a Tim Tutts. Un detective privado con oficinas en River Road, una de las principales calles de la capital de Kenia (Nairobi). Es el personaje de todo un ciclo de novelas y "Pequeñas muertes negras" tiene dos cuentos con este detective. Esas primeras páginas me hicieron tener ganas de leer las otras obras de la saga.

Mi enfoque del género tiene antecedentes, y aquí entramos al tema de esta ponencia. Hay una corriente de la narrativa policial, un subgénero si se quiere, que los críticos franceses han dado en llamar la novela policial étnica o etnológica. Se trata de un tipo de narración donde los típicos de las etnias, las razas, las culturas primitivas, la brujería, los conflictos colonialistas y tópicos similares, aparecen en el corazón mismo de la obra. Argumentos, tramas, personajes y locaciones responden a un deseo de testimoniar sobre los conflictos mayores, explícitos o escondidos, que existen en muchas sociedades marcadas por la diversidad racial, cultural y religiosa.
Bartolomé Leal. Ponencia efectuada en el
Encuentro de Narrativa Policial
Latinoamericana, Valparaíso,
Chile, Abril 2002.

Bartolomé Leal y Tim Tutts forman parte de algo conocido como Novela Policial Etnológica (como describe el autor en sus propias palabras). Sus obras hablan por sí solas y merece ocupar su sitial a la par de los principales expositores de este sub-género: Arthur Upfield (Australia), Tony Hillerman (EUA - navajos), Harry Kemelman (Israel) y H.R.F.Keating (Inglaterra - India).
En "Muerte de un escritor" Tutts debe resolver el asesinato de Wairoto wa Gaichiru, un problemático escritor que se dedicaba a mostrar en sus libros los peores horrores de la sociedad keniana. Su muerte, resultado de una violenta golpiza, es solo el principio de la trama que enfrenta al lector a los mejores elementos de la novela negra hard boiled: corrupción policial, intereses religiosos/tribales, mujeres con oscuros secretos (la secretaria de Tutts, Curly, se lo recordó con las inmortales palabras del oficial Lee Blanchard, de la Dalia Negra de James Ellroy: Cherchez la femme). El final, acorde con la realidad que describe el autor. A veces ganar solo significa llegar a sospechar la verdad. Más de eso, es jugar con la muerte.
En "Un askari en mi patio", una amiga argentina de Tutts lo llama para pedirle ayuda con el cadáver que cayó en su patio. Un askari (algo así como un guardia de seguridad privado) con el rostro desfigurado a punta de golpes. Iguales elementos que los descritos previamente donde Tutts, con la ayuda de Elenita Biorges de Maréchal (la amiga argentina), Rita Ndegwa (periodista independiente) y todo su equipo resolveran este crimen, sin importar las consecuencias.
Lo malo de los cuentos es que no permiten conocer a profundidad a los personajes, limitados por el número de páginas. Sin embargo, nos dan un pantallazo lleno de suficientes detalles como  para hacernos una idea del curioso detective y dejarnos con ganas de saber más de él. Estos cuentos son mis favoritos de la colección. Después tenemos un cuento con parásitos (al final les digo de qué se trata), dos cuentos ligados (El té se sirve en la veranda, bwana y El mono blanco), donde no hay un misterio por resolver, pero vemos las consecuencias de la violencia sin sentido. En "Cinco a la hora de once", el autor describe, a manera de crónica roja, crímenes cometidos en Chile a esa hora en particular. En fin, una amplia reunión de temáticas ligadas a la literatura negra que estoy seguro disfrutarán.

Conclusión:
Libro recomendado. Una curiosa colección de cuentos narrados por uno de los pocos escritores etnológicos del mundo (no digamos de latinoamérica). No pierdan su oportunidad de leerlos de ser posible.
Dato curioso:
Uno de los cuentos se llama "Cangrejitos". En esta historia el autor tiene una conversación ficticia con Manuel Yberra (la mitad de su alter ego) sobre ladillas o piojos del área genital. ¿No parece tema para un cuento negro? Bueno, hay la víctima de un crimen (el  autor), un vehículo o arma no homicida (ladillas) y un misterio (averiguar quién se las pegó).  
Una prueba que no hay tema, por improbable que parezca, que un buen escritor no pueda convertir en la trama para un delito.